1.- Zaragoza-Barcelona (Liga, Jornada 32), 7 de abril de 2012, 1-4 (Puyol, Messi, Messi -p- y Pedro)
2.- El Barcelona más oscuro y espeso, con la peor versión de algunos de sus jugadores, sin la presencia de los centrocampistas titulares, fue sostenido por La Pulga, el más grande, imparable a estas alturas de la temporada. Su protagonismo fue total. El Barcelona, en las tinieblas, se agarró a su luz. Fueron Messi y diez más.
3.- Guardiola optó, acertada pero sorprendentemente, por dar descanso a Busquets, Xavi e Iniesta. A esas ausencias había que sumar la baja por lesión de Piqué. Siempre es de agradecer esa valentía de Guardiola, ese pensar más allá del siguiente partido. Las opciones del Barcelona para lograr los tres títulos a los que todavía opta pasan por que sus mejores futbolistas, Messi aparte, estén frescos las próximas semanas. Pero no cabe duda de que Guardiola en La Romareda, donde esperaba a un correoso Zaragoza a pesar de su condición de colista, jugó con fuego.
4.- Porque Keita como mediocentro está a años luz de Busquets —el malí es un llegador, un fajador, un conductor... pero carece del sentido táctico y de los recursos técnicos que atesora el de Badía—; Cesc está todavía lejos de ser capaz de sostener al equipo, de llevar la manija del partido, de tener presencia continuada en el juego como Xavi; y Thiago, aunque va por el buen camino —y ayer fue el mejor de los tres—, no posee todavía el aplomo y la pausa de Iniesta.
5.- Otro problema para el Barcelona fueron sus extremos: Pedro y Alexis. El tinerfeño, obviando su gran movimiento en el cuarto gol, sigue sumido en la más profunda de las depresiones. En el mejor de los casos resulta intrascendente, muy alejado de la pujanza de Cuenca y Tello, quienes definitivamente le han superado. Y el Niño Maravilla lleva unos partidos fuera de punto. Da la sensación de que se encuentra más a gusto por el centro que en la banda, donde jugó ayer.
6.- Atrás, sin Piqué, le faltó a los azulgrana salida limpia del balón. Mascherano y Puyol no cerraron tan bien como últimamente, Alves estuvo muy apagado y Adriano, jugador confuso donde los haya, no debería ser titular en este Barcelona.
7.- Así las cosas, ni contra once ni contra diez —salvo en los últimos compases del partido—, consiguió el Barcelona someter al Zaragoza. Lo pasó mal al principio, dio la vuelta al marcador más por casualidad que por merecimiento y en ningún momento fue capaz de imponer su juego. Nada preocupante en estos momentos del curso, cuando es complicado mantener la excelencia cada tres días y los esfuerzos deben ser rigurosamente seleccionados.
Para jugar al fútbol se necesita una idea, un concepto, un estilo y un grupo de jugadores que sintonicen con ella: el campo abierto, dos extremos pegados a las bandas; llenar la divisoria para conseguir profundidad; y darle aire y velocidad a la pelota. Es aquello de los tres defensas, cuatro medios y tres delanteros. Me seduce la idea de jugar de una forma como no lo hace nadie. Es un signo de distinción, una manera diferente de vivir el fútbol, un estilo de vida, una cultura (Pep Guardiola)
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